Por supuesto que me gusta viajar en el auto más caro que hay de aquí a cinco cuadras, ¿pero debería sufrir si ese auto no está disponible para mí?
Yo digo que si está el auto sería maravilloso disfrutar de un paseo en ese auto, pero si no está ese auto, quizá haya otro auto, y si no quizás pueda caminar, y si llueve, quizás pueda conseguir un paraguas, y si no quizás pueda renunciar a ir… Y si me apurás mucho y renuncio a ciertos hábitos, quizás, gracias a que el auto no está disponible, quizás pueda disfrutar de caminar bajo la lluvia.

Jorge Bucay.

Written on mayo 19th, 2012 , Sin categoría

Hace poco tiempo terminé un libro que me dejó con un buen sabor de boca, no había tenido tiempo de dedicarle una entrada en mi blog pero creo que aprovecharé unos minutos a recomendarlo.

Cuando compré el libro con el título que se menciona en esta entrada fue pensando en mi pareja con quien actualmente comparto el gusto por correr. Yo ya corría de manera cotidiana pero no con un kilometraje establecido, sino más bien sobre tiempo, en media hora lo que pudiera a correr. A partir de mi nueva relación empezamos a correr cinco kilómetros, compré una copia para ella, otra para mi y de hecho participamos en una carrera juntos, en pareja, amarrados con un listón. Esa fue mi primera carrera, cabe mencionar que hicimos un excelente tiempo.

En este libro Murakami nos cuenta el proceso a través del cual llegó a ser un corredor por convicción, quizá no de alto rendimiento (comparado con los competidores profesionales) pero sí con una gran voluntad, haciendo de correr 10 km un hábito diario.

Lo que me llama la atención del libro es ese “antihéroe” que Murakami nos muestra, no habla de sus logros sin mencionar todo lo que llegar a la meta conlleva: dolor, adormecimientos, poca respuesta de sus músculos e incluso el abandono de un par de carreras sin concluirlas.

No leemos un libro en donde el protagonista logra hacer todo lo que se propone, ni tampoco de cambios bruscos y superación inmediata, en donde, de un día para otro, el protagonista logra todo lo que se propone y obtiene logros impresionantes sin esfuerzo, solamente deseándolo.

Personalmente me ha alentado no solo a continuar corriendo, también a correr más, ir por los 7km de manera cotidiana y poder llegar a correr 10 km en una carrera, además de probar algún día un maratón. Si Murakami lo logró después de los cuartenta años ¿porqué yo no?.

Recomiendo mucho este libro no solamente a quienes encontramos el gusto por correr, también contiene capítulos que al final pueden verse como metáforas sobre esfuerzo constante y determinación.

 

 

Written on abril 30th, 2012 , Sin categoría

Les cuento que en el portal Reeditor.com he publicado mi primera columna el día viernes 20 de abril. En ella hago una reflexión y crítica sobre el uso de las redes sociales para la educación, además de tirarle un poco a las viejas costumbres del aula tradicional.

En realidad ha tenido una buena aceptación entre las personas que me conocen, especialmente del sistema a distancia de la licenciatura en Psicología. Ha generado un par de comentarios muy interesantes respecto a la educación formal e informal.

Espero que puedan visitarla y comentar, si quieren también pueden dejar sus comentarios vía twitter o facebook.

http://www.reeditor.com/columna/4361/8/ciencia/tecnologia/se/puede/educar/traves/las/redes/sociales

Written on abril 22nd, 2012 , Sin categoría

Cristina Padilla, a través de la Revista en Ciencias Sociales y Humanidades Apoyadas por Nuevas Tecnologías publicó su primera columna en el portal www.reeditor.com

Se las recomiendo, sobre todo para aquellos que, como yo, no podemos dejar las redes sociales fuera de nuestra cotidianidad, ¿te atreverías a cerrar tu facebook?

Enlace a la columna:  ”Cerró su facebook y ¿vivió feliz para siempre?”

Written on abril 4th, 2012 , Sin categoría

Ayer en mi viaje obligado a la FES iztacala (de por lo menos una vez al mes) me tocó presenciar algo de lo más extraño, no había escuchado tal forma de pedir dinero en todos los años que llevo viajando en transporte público.

Era un señor invidente de aproximadamente sesenta años, de piel clara, cabello un poco largo y enmarañado, con una chamarra color café oscuro y pantalones grises, claro que también portaba el clásico bastón para guiar su camino.

Pues mi sorpresa no fue verlo (en la línea 2, de Taxqueña a Cuatro caminos puedes ver hasta cuatro invidentes simultáneos en un solo vagón) si no la forma en la que “pedía ayuda”: comenzó rezando, implorando a la virgen de Guadalupe que lo apoyáramos con una moneda, recibió un par al inicio del vagón, luego comenzó a caminar hacia la mitad (yo me encontraba casi junto a la conexión con el siguiente vagón) y justo en la mitad del vagón comenzó a decir frases como:

Ayúdenme, son pocos los que ayudan, aunque no los veo sé quien me ayuda…

Si no me ayudan, cuando me muera vendré por ustedes…

Si no me ayudan yo me daré cuenta y vendré a jalarles las PATAS!!

Como psicólogo creo que hay que integrar a todo tipo de personas a la sociedad, de forma económicamente activa, productiva y sobretodo digna. A mi muy personal punto de vista esto no es la forma, ni siquiera ofrece un CD, una pastilla, unas tijeras “barrilito”, ni siquiera una canción… ofrecía evitar sentirte culpable por no ayudar (o evitar que venga por ti)…

Por supuesto empezó a recibir algunas monedas más…

Como no pude tomar fotografía decidí representarlo a mano:

20120316-110050.jpg

Written on marzo 16th, 2012 , Sin categoría

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