El adiós a quienes me formaron

Hace un par de meses coincidió que dos profesores míos, con una diferencia de aproximadamente una semana, me comunicaron su intención de dejar la ida universitaria para favorecer la vida en familia, los viajes y la realización de otros proyectos personales.
La noticia me alegró y entristeció al mismo tiempo, pues ambos fueron personas que marcaron profundamente mi formación profesional, que en su tiempo me inspiraron a querer saber más sobre la psicología y especialmente a desarrollar mi gusto por la educación y la docencia. Saber que ya no podrán influir a otros me hizo sentir un profundo pesar.
A pesar de esto, sé que hay muchas cosas más allá de querer hacer cosas académicas, más allá de ese gozo (por lo menos personal) de ver crecer el número de artículos y engordar el currículum (nuevamente muy personal y egocentrista, lo sé), más allá de investigar, descubrir y conocer.
Aunado a lo anterior, la semana pasada me di a la tarea, junto con otros compañeros de organizar el CV, juntar las constancias, ordenarlas por temas y cronológicamente, me di cuenta de que he hecho muchas cosas, he invertido mucho tiempo y esfuerzo y he forjado un camino que continua y se encuentra aún en desarrollo, con mucho ímpetu, pues para mí se han difuminado las líneas divisorias entre el ocio y el trabajo y es que aunque tuviera el tiempo y la oportunidad de hacer otras cosas, a veces prefiero seguir trabajando, sin pesar, sin aburrimiento, sin culpa.
Supongo, no lo sé, que eso en algún momento debería cambiar, mientras estaba en Sevilla, España, me hicieron varias veces la observación del ritmo de trabajo que llevaba desde México, pues les parecía absurdo que invirtiera tanto tiempo trabajando (lo normal, 6-8 hrs diarias), hay que trabajar para vivir Mexicano! decían… “¿Váis a trabajar hoy? pero si los viernes nadie trabaja”…
Y entonces me doy cuenta de porqué mis profesores quieren ahora una vida más relajada, sin esa constante, aunque a veces agradable presión aceca de sentir “que se hace algo importante”, para dar paso a hacer algo importante que puede resumirse en “estar con otros” y en sólamente “estar”. Aunque aún estoy en el proceso de esa profunda comprensión.

Para mis profesores, siempre mi mayor respeto, admiración y cariño.

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