Gracias y adiós

Eres una prueba de que puedo dar todo de mi,
de que a pesar de todo yo puedo hacer maravillas
cuando me había convencido de que mi naturaleza es contraria
a dar calor de manera desinteresada, sin perder mi “ser”.
Te agradeceré siempre que hayas encontrado la llave
de una puerta que por generaciones estuvo cerrada
no solamente en mi, si no en los que me preceden
pues seguramente ellos no sintieron nunca…
Lo que yo por ti sí.

Para CPF

De Jorge Bucay

En nuestra vida cotidiana decidimos
casi cada cosa que hacemos y cada cosa que dejamos de hacer.

Nuestra participación en nuestra vida
no sólo es posible, sino que además es inevitable.

Somos cómplices obligados de todo lo
que nos sucede porque de una manera o de otra hemos elegido

Sobre el pasado y el nublado futuro

Ahora creo firmemente en las “reconciliaciones con el pasado”. Si algo sucedió y no pudimos evitarlo, no pudimos actuar en el momento sea cual sea la razón (edad, distancia, no se tenían los medios, etc) no tenemos porqué enojarnos o actuar en consecuencia como si fuera responsabilidad nuestra, es decir, no tenemos ni siquiera razón para guardar rencor infundado.

Si además, a pesar de los errores, tú puedes hacer algo en el presente para enmendarlo pero no lo haces por rencores del pasado… pues estamos perdidos!! ¿no?. Algún día esas personas podrían ya no estar y tal vez nos preguntaremos si en su lecho de muerte se acordaron de lo que hicieron, yo no lo creo.

El futuro no lo conocemos, no sabemos hasta donde vamos a llegar, si alcanzaremos nuestras metas o si los obstáculos nos frenarán, pero podemos decidir olvidar un poco el orgullo y actuar sin malicia, tener a esa persona en frente y sincerarnos con palabras o acciones pues lo que hagamos hoy ya no cambiará lo que sucedió.

Yo estoy tranquilo, sé que lo hiciste porque en ese momento te pareció lo mejor y aunque me hiciste falta muchos años hoy estaré contigo.

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